sábado, 3 de noviembre de 2007

TIRESIAS, EL ADIVINO

Tiresias (Τειρεσίας) era en la mitología griega un adivino ciego de la ciudad de Tebas que vivió el equivalente a siete vidas. De hecho aparece en todos los episodios mitológicos relacionados con la ciudad de Tebas, desde la época de Cadmo hasta la expedición de los Epígonos.
Durante este tiempo habría sido transformado en mujer durante siete años.
Se le consideraba hijo del pastor Everes y de la ninfa Cariclo y padre de Manto y Dafne.

Tiresias no había nacido ciego ni con el don de la profecía, sino que ambas características le fueron impuestas por los dioses.
Existen varias versiones acerca del origen de su ceguera; según una de ellas siendo joven, Tiresias habría sorprendido desnuda a la diosa virgen Atenea mientras esta se daba un baño en la fuente Hipocrene (Monte Helicón). «Atenea le puso entonces las manos sobre los ojos y lo dejó ciego» (Apolodoro III, 6, 7).

Posteriormente, la madre de Tiresias, la ninfa Cariclo, quien formaba parte del cortejo de Atenea, le habría suplicado que edvolviese la vista a su hijo.
Sin embargo los dioses no pueden deshacer lo que ya han hecho y en compensación Atenea habría concedido a Tiresias otro tipo de visión: el don de la adivinación, la capacidad de ver el futuro.
También le habría concedido una vida mucho más larga de lo normal y la capacidad de conservar sus dones una vez hubiese descendido al Hades.

Según otra versión mientras Tiresias caminaba un día por el monte Cileno vio a dos serpientes copulando. Golpeándolas con su bastón para separarlas, dio muerte a la hembra, tras lo cual se convirtió en mujer (algunos aseguran que quien lo transformó fue la disgustada Hera, pues ella era la protectora del sexo femenino).
Durante su transformación, que duró siete años, Tiresias se casó y dio a luz a su hija Manto, aunque según otros jamás estuvo casada siendo mujer, sino que se dedicó a la prostitución.
Al octavo año del encuentro con las serpientes volvió a ver a otra pareja de los mismos reptiles en idéntica situación. Entonces golpeó al macho (o según otras versiones no golpeó a ninguna, sino que las dejó tranquilas) y así recuperó su condición de hombre.

Tiempo después, en una ocasión en la que Zeus y Hera se hallaban discutiendo sobre cual de los dos sexos disfrutaba más con el acto sexual, al no llegar a un acuerdo, decidieron consultar a Tiresias, pues él había experimentado ambas condiciones.
La contestación de Tiresias fue que mientras, sobre diez, la mujer disfrutaba nueve, el hombre tan solo una. Esta afirmación enfureció a Hera, quien habría cegado a Tiresias.
Zeus, en compensación, le habría otorgado el don de la adivinación y una vida equivalente a siete generaciones.

Posteriormente, en la época helenística, se contaba una versión según la cual en verdad Tiresias habría nacido mujer y su belleza habría despertado el deseo del dios Apolo, quien le enseñaría el arte de la música. Más tarde, Tiresias lo habría rechazado y entonces Apolo lo habría convertido en hombre para que sintiese en sus propias carnes la fuerza del deseo. Posteriormente habría ocurrido el episodio de las serpientes y la disputa entre Zeus y Hera y en esta versión aún se añadían más cambios de sexo (al menos seis).

Tiresias alcanzó gran fama como adivino y aparece en todas las tragedias Tebanas
Fue él quien profetizó el futuro de Heracles (Hércules) a sus padres, Alcmena y Anfitrión (aunque realmente Heracles era hijo de Zeus, quien tomó la forma de Anfitrión para seducir a Alcmena). También habría revelado la artimaña de Zeus a la propia Alcmena, que realmente creía a Heracles hijo de Anfitrión.
En el mito de Edipo es también el adivino Tiresias quien revela que el propio hijo del rey (Edipo) es quien ha dado muerte al anciano rey Layo y posteriormente se ha casado, sin saberlo, con su madre.

Cuenta Esopo en una de sus fábulas que en una ocasión el dios Hermes quiso comprobar la veracidad de las profecías de Tiresias. Así que Hermes robó los bueyes de Tiresias y luego acudió a su casa disfrazado de mortal para darle la noticia. Tiresias le pidió que lo acompañase a observar el vuelo de las aves (pues él no podía verlas) y así leer en este quien había cometido el robo.
De esta forma, Hermes le dijo primero que veía un águila volando de iquierda a derecha, pero Tiresias consideró que no era importante. Después Hermes dijo ver una corneja que, encaramada a un árbol, alzaba los ojos al cielo para inmediatamente posarlos en la tierra.
Y entonces respondió Tiresias: "Esa corneja jura por el cielo y por la tierra que depende de tí que vuelva a encontrar mis bueyes"

Tiresias habría muerto (al menos física, ya que no espiritualmente) tras la toma de Tebas por lo Epígonos. Según algunos por haber bebido el agua helada de la fuente Tilphoussa y según otros de camino a Delfos, tras ser capturado por los argivos, pero también en las cercanías de la fuente.

Tras su muerte sus poderes siguieron vigentes y el propio Odiseo (Ulises) fue a visitarlo al reino de los muertos para que le dijese cómo regresar a casa tras la guerra de Troya.

Posteriormente encontramos la figura de Tiresias en muchas obras literarias, entre ellas la "Divina Comedia" de Dante, donde Tiresias se encuentra en el octavo círculo del Infierno, donde se halla condenado a vagar por toda la eternidad con la cabeza mirando hacia su espalda (mientras que en vida veía el futuro en el Infierno solo puede mirar hacia el pasado) y en su castigo lo acompaña su hija Manto (de quien se decía que había heredado el don de la profecía).