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jueves, 5 de febrero de 2009

EL ANKOU


El Ankou es, en la tradición bretona, el heraldo o servidor de la muerte. No está del todo claro de donde proviene su nombre aunque según una de las versiones más extendidas proviene de la raíz celta "ank" ("muerte"), un vocablo bretón arcaico, mientras otras teorías la relacionan con los vocablos bretones " Anken " ("angustia" o "pena" ) y "Ankounac´h " ("olvido").

En su función de psicopompo (del griego ψυχοπομπóς "el que guía o conduce las almas") el Ankou recoge las almas de los fallecidos y las transporta en su carro desvencijado ("karr an Ankoù", "carro del Ankou" en bretón), tirado por dos caballos, uno de ellos viejo y débil y el otro joven y fuerte (en otras versiones de la leyenda son cuatro caballos negros), hacia el más allá.
Se dice que cuando un vivo escucha el sonido chirriante del carro ("wig ha wag!") es señal de que él mismo o alguien próximo a él no tardará en morir. También se dice que todo aquel que vea al Ankou morirá en el transcurso de ese año.

El Ankou es descrito a menudo como un anciano de largos cabellos blancos muy alto y extremadamente delgado (a veces como un esqueleto) que porta un largo abrigo, zapatos de madera y un sombrero de ala ancha que oculta parte de su rostro cadavérico.
Otros lo describen como a un esqueleto envuelto en un sudario, cuya cabeza gira constantemente sobre sí misma en lo alto de la columna vertebral para asi poder vigilar todo lo que ocurre a su alrededor y acudir sin tardanza cuando alguien fallece.
En su mano lleva, según algunas descripciones, una guadaña.

Según Anatole Le Braz, folklorista Bretón, se creía el último muerto del año en cada parroquia ocupaba el puesto de Ankou, y, cuando un año había más fallecimientos de los habituales se solía utilizar un dicho bretón que rezaba:
"War ma fé, heman zo eun Anko drouk" (" sobre mi fe, éste es Ankou repugnante ")

Según otras leyendas el Ankou fue el primer hijo de Adán y Eva, la primera pareja de humanos según el imaginario judeo-cristiano.

Cuenta una historia sobre el Ankou que existió un principe (en otras versiones simplemente un terrateniente), de carácter cruel y vengativo, tan temerario que se atrevió a retar al Ankou.
Ocurrió que el principe salió de cacería la víspera de la Navidad, la noche en la que se dice que el Ankou también sale a cazar y se asegura de que los ancestros sean recordados y honrados como es debido. El principe encontró pronto un venado blanco al que comenzó a perseguir. Sin emabargo, no había pasado mucho tiempo cuando se topó con un ser espectral todo vestido de negro que montaba un caballo blanco, el cual, sin embargo al principe le pareció un hombre, al fin y al cabo.
Furioso por no saber quien era aquel extraño que al parecer también estaba cazando aquella noche en sus dominios, el principe lo retó a cazar antes que él al venado. El premio no sería solo el animal sino que el ganador decidiría el destino de su contrincante.
Pronto estuvo claro que el caballo mortal del príncipe era mucho mas lento y el extraño derribó al venado de un solo golpe, tras lo cual el principe, enojado, mandó a sus hombres que lo rodeasen, riendo y diciendo que asi aquella noche se cobraría dos piezas en lugar de una.
El extraño lanzó entonces una carcajada de ultratumba que borró todo rastro de chanza del rostro del principe, tras lo cual sentenció:
"Puedes quedarte la pieza, y con ella, toda la muerte del mundo. Si tu placer es cazar entonces así lo harás: a través del campo de batalla, en las peores plagas, deberás cazar los corazones como tus trofeos, hombre estúpido. Y todos tus tratos serán con lo podrido".
Así el principe se convirtió a partir de ese momento en el propio Ankou.

Se dice que, durante la víspera de la Navidad, a la cual los bretones llaman "Nuit des Marvelles" ("Noche de las Maravillas"), el Ankou roza con su capa a aquellos que no llegarán con vida al final del año.
La triste historia del herrero Fanch ar Floc'h también refleja la antigua creencia asociada al Ankou sobre el peligro de salir durante la víspera de la Navidad o no celebrarla adecuadamente, pues ocurrió que el herrero Fanch ar Floc'h se quedó trabajando ese dia hasta tarde, de modo que aun se encontraba en su taller cuando sonaron las campanadas de la medianoche, momento en que recibió la visita de un extraño que le pidió que reparase su guadaña. Sin sospechar que se trataba del mismísmo Ankou, Fanch ar Floc'h realizó el que sería su último trabajo pues a la mañana siguiente estaba muerto

Algunas leyendas atribuyen al Ankou dos cómplices o compañeros, quienes a menudo también son descritos como esqueletos.
Así, otra vieja historia bretona cuenta como un hombre de Tézélan escuchó a lo lejos el traqueteo de un carro y, reconociéndolo como el del Ankou, decidió esconderse tras unos arbustos de avellano para poder ver sin ser visto. Sin embargo al llegar a la altura de donde se escondía el hombre el carro se paró repentinamente, pues uno de sus ejes se había roto, y uno de los compañeros del Ankou se apeó y se dispuso a arreglarlo, acercándose peligrosamente al lugar donde se escondía el hombre. Éste pensó que había llegado su momento, y sin embargo, tras reparar el eje, el acompañante del Ankou volvió a montarse en el carro y la siniestra commitiva se alejó, dejando al hombre suspirando de alivio en su escondite...aunque no por mucho tiempo, pues a la mañana siguiente lo encontraron muerto.

Otra historia similar cuenta que en una ocasión tres amigos ebrios regresaban a sus respectivos hogares cuando vieron venir hacia ellos un carro desvencijado que reconocieron como el del Ankou. Envalentonados por el efecto de la bebida, dos de ellos comenzaron a tirarle piedras, con lo cual los caballos se encabritaron y el eje de una de las ruedas se rompió, tras lo cual los dos borrachos escaparon.
Sin embargo el tercero de ellos, sintiéndose mal por lo que sus amigos habían hecho, venció su miedo al Ankou y, tras buscar un rama, reparó con ella el eje roto y lo ató al carro con los cordones de sus zapatos. El Ankou se lo agradeció con un movimiento de cabeza y reanudó su marcha, como si el carro nunca se hubiese roto.

Al día siguiente los dos primeros borrachos habían muerto congelados en la nieve, mientras que el tercero regresó a su casa sano y salvo, aunque tras aquella noche, sobre la que nunca quiso hablar, envejeció diez años de golpe y sus cabellos se volvieron completamente blancos.

A pesar del temor que en general inspira la figura del Ankou, éste no era considerado un ser maléfico, sino

Vieux et jeunes, suivez mon conseil. (Viejos y jóvenes seguid mi consejo)
Vous mettre sur vos gardes est mon dessein; (Poneros en guardia es mi intención)
Car le trépas approche, chaque jour, (porque el óbito se acerca, cada día)
Aussi bien pour l’un que pour l’autre. (tanto para unos como para otros)

Qui es-tu ? dit le jeune garçon, (¿Quién eres tú? dice el joven)
A te voir j’ai frayeur. (Al verte siento espanto)
Terriblement tu es maigre et défait ; (Eres terriblemente flaco y decrépito)
Il n’y a pas une once de viande sur tes os ! (¡No hay una onza de carne sobre tus huesos!)

C’est-moi, l’Ankou, camarade ! (¡ Soy el Ankou, camarada!)
C’est moi qui planterai ma lance dans ton coeur; (Soy yo el que plantaré mi lanza en tu corazón)
Moi qui te ferai le sang aussi froid que le fer ou la pierre ! (yo, el que hará que tu sangre sea yan fria como el hierro o la piedra)

Je suis riche en ce monde ; (Soy rico en este mundo)
Des biens, j’en ai à foison ; (Bienes, tengo en abundancia)
et si tu veux m’épargner, (y si quieres escatimarme)
Je t’en donnerai tant que tu voudras. (te daré tanto como quieras)

-
Si je voulais écouter les gens, (Si quisiera escuchar a la gente)
accepter d’eux un tribut, (aceptar de ellos un tributo)
qu’un demi-denier par personne, (medio denario por persona)
je serais opulent en richesses ! (seria opulento en riquezas)

Mais je n’accepterai pas une épingle, (Pero no aceptaré ni un alfiler)
Et je ne ferai grâce à nul chrétien, - (Ni perdonaré a ningún cristiano)
Car , ni à jésus, ni à la Vierge, - (Porque ni siquiera a Jesús, o a la Virgen)
Je n’ai fait grâce même. (Les concedí mi gracia)

Autrefois, les “pères anciens” - (En otro tiempo, los "padres antiguos")
Restaient neuf cent ans sur la brèche. - (permanecían novecientos años sobre la tierra)
Et cependant, vois, ils sont morts, - (Y sin embargo, ves, están muertos)
Jusqu’au dernier, voici longtemps ! (Hasta el último de ellos ¡hace mucho tiempo!)
Monseigneur saint Jean, l’ami de Dieu ; (Monseñor San Juan, el amigo de Dios)
Son père Jacob, qui le fut aussi ; (su hijo Jacob, que también lo fue)
Moïse, pur et souverain ; (Moisés, puro y soberano)
Tous, je les ai touchés de ma verge. (A todos los toqué con mi vara)

Pape ni cardinal je n’épargnerai; (Ni a papas ni a cardenales salvaré)
Des rois (je n’en épargnerai) pas un, (tampoco a los reyes)
Pas un roi, pas une reine, (Ni un rey, ni una reina)
Ni leurs princes, ni leurs princesses. (Ni sus principes ni sus princesas)

Je n’épargnera archevêque, évêque, ni prêtres, (No salvaré a arzobispos, obispos o sacerdotes)
Nobles gentilshommes ni bourgeois, (Nobles, gentilhombres o burgueses)
Artisans ni marchands, (Artesanos ni mercaderes)
Ni pareillement, les laboureurs. (Ni, igualmente, a los labradores)

Il y a des jeunes gens de par le monde, (Hay jóvenes por el mundo)
qui se croient nerveux et agiles ; (que se consideran vigorosos y ágiles)
Si je me rencontrais avec eux, (Si me encontrase con ellos)
Ils me proposeraient la lutte. (me propondrían un duelo)

Mais ne t’y trompe point, l’ami ! (¡Pero no te equivoques amigo!)
Je suis ton plus proche compagnon, (Yo soy tu compañero más cercano)
Celui qui est à ton côté, nuit et jour, (Aquel que está contigo dia y noche)
N’attendant que l’ordre de Dieu. (Esperando la orden de Dios)

N’attendant que l’ordre de Père Eternel ! …Pauvre pécheur, je te viens appeler. (¡Solamente esperando la orden del padre eterno!...Pobre pecador, vengo a llamarte)
C’est moi l’Ankou, dont on ne se rachète point ! (Yo soy el Ankou, del que no hay salvación)
Qui se promène invisible à travers le monde ! (¡Que se pasea invisible a través del mundo!)
Du haut du Ménez, d’un seul coupde fusil, (Desde lo alto de Ménez, de una solo tiro de fúsil)
Je tue cinq mille hommes en un tas ! (mato a cinco mil hombres de una sola vez)

"Ballade de l´Ankou", "La Légende de la Mort" de Anatole le Braz

lunes, 26 de enero de 2009

AÑO NUEVO CHINO



El Año Nuevo Chino (農曆新年/ 农历新年, nónglì xīnnián), más conocido como "Fiesta de la Primavera" ( llamado 立春, lìchūn, "comienzo de la primavera", ya que coincide con el comienzo de esta estación,), es la festividad más importante del calendario luni-solar chino.
Mitológicamente el origen de este calendario se asocia con el Emperador Amarillo, Huangdi (黃帝, "Huángdì"), uno de los "Cinco Emperadores" (gobernantes legendarios de China anteriores a la primera dinastía Xia) , conquistador, juez, inmortal, dios de la montaña Kunlun y del centro de la Tierra, que según la leyenda habría reinado entre el 2698 y el 2598 a.C.
Este emperados habría introducido cinco ciclos de doce años regidos cada uno de ellos por un animal distintivo: Rata, Búfalo, Tigre, Liebre, Dragón, Serpiente, Caballo, Oveja, Mono, Gallo, Perro y Cerdo.
Las primeras constancias reales (documentadas) de la utilización del calendario lunisolar chino datan de mediados de la dinastía Shang (1300 a.C).

El calendario lunisolar consta de 12 lunaciones (doce meses lunares) lo que supone entre 353 y 355 días. Cada tres años aproximadamente se intercala un año embolismal (un año con 13 meses lunares) de entre 383 y 385 días. Así para ajustar el ciclo lunar de 354 días al ciclo solar de 365 se intercala un mes cada 2 ó 3 años, a diferencia del calendario gregoriano solar que añade un día cada cuatro años (los conocidos como años bisiestos).

Este año que comienza es el 4707, el Año del Buey (o el Búfalo), para la cultura china y otros pueblos que se han visto influidos por la cultura Han, como coreanos, japoneses o vietnamitas.

Cuenta la leyenda que, cuando el Emperador de Jade (o Buda en otras leyendas) convocó a los animales para repartir entre ellos la regencia de los ciclos anuales, la Rata viajó sobre el lomo del Buey, que llegó antes que cualquier otro animal. Sin embargo, justo al llegar, la Rata saltó del lomo del Buey y reclamó para si el primer lugar, a lo cual el Buey, gentilmente no se opuso.
Así, esta fábula enseña que no se puede interpretar los años del buey aisladamente, sino que se debe tener en cuenta el año anterior, el de la Rata. Se dice que "lo que la Rata comienza ek Buey lo termina" pues se considera que los proyecetos comenzados en el año anterior darán su fruto en el regido por el Buey.



El Buey o Búfalo es un signo de tierra que representa la nobleza de caracter, la seguridad, el esfuerzo y el trabajo. Los nacidos bajo este signo son considerados personas pacientes y bondadosas, muy trabajadoras, transmiten seguridad y confianza, aunque entre sus caracterísiticas también se encuentra la tozudez y la timidez

Se espera por tanto que este nuevo año sea beneficioso para la economía, el trabajo y la familia.

Aunque en algunos lugares de China también se recuerda o festeja el Año Nuevo del calendario Gregoriano, éste no tiene la misma importancia que el Año Nuevo Lunar (como se lo conoce sobre todo fuera del país) que es la fiesta más importante del pueblo chino: millones de personas vuelven a sus pueblos natales para disfrutar con sus familiares de esta celebración, lo que se conoce como 春運 ( chūnyùn, “movimiento de primavera”).

Dias antes del comienzo del Año Nuevo las familias comenzarán a hacer los preparativos para la festividad, limpiando a fondo sus casas y decorándolas. La limpieza a fondo del hogar y el hecho de deshacerse de todo aquello que sea viejo e inservible simboliza la expulsión de la pobreza y la mala suerte (de hecho la palabra “polvo”, “chen” en chino, se pronuncia de igual manera que “lo viejo").También se deben devolver todas las deudas. Todos los empresarios deben dar un banquete a sus empleados para agradecerles todos el esfuerzo y trabajo que han hecho durante el del año que termina. Este banquete se conoce con el nombre de "Wei-Ya" y, según la tradición, cuando se sirve pollo, si la cabeza del mismo apunta hacia una determinada persona significa que esa persona está despedida. Hoy, sin embargo, la mayoría de los empresarios colocan la cabeza mirando hacia ellos mismos para evitar malas interpretaciones.

Las celebraciones, que duran quince dias, comienzan el primer día del primer mes lunar (正月, zhēng yuè) y el Año Nuevo coincide con la segunda Luna Nueva tras el Solsticio de Invierno, lo cual puede ser entre el 21 de enero o el 21 de febrero.

En las puertas o paredes se colocan faroles rojos y los Chun Lian (春联) o "Coplas de la Fiesta de Primavera", caracteres chinos en dorado o negro sobre fondo rojo relacionados con la prosperidad, la felicidad y la abundancia. Algunos de los más utilizados son los ideogramas 春 ("primavera"), , ("buena suerte"),o 鱼 (Yu, "el pez", que es homófono del carácter para la abundancia).

También se suelen colgar en las puertas los llamados imagenes de deidades llamadas "Guardianes de las Puertas" que ahuyentan a los malos espíritus, en especial al Nian ( 年獸/ 年兽, "nián shòu"), un monstruo que llega en primavera. Su nombre significa "Año" y la palabra "Guo Nian", que literalmente significa "sobrevivir al Nian" se utiliza también para referirse al "Año Nuevo ya que según la leyenda esta bestia llegaba la noche anterior al comienzo de la primavera para devorar a los habitantes de los pueblos chinos, quienes descubrieron que podía espantársele con el ruido de los petardos, tracas y gongs y con el color rojo, de ahí la costumbre de utilizar estos elementos durante la festividad de Año Nuevo, que hoy en día aun se conserva.
También las danzas del dragón y del León y los "Guardianes de las Puertas" ayudaban a ahuyentar y mantener alejado al monstruo.

Los primeros "Guardianes de las Puertas" fueron Shen Tu y Yu Lei. Según el Shanhai Jin o "Libro de los Montes y los Mares":
" En el profundo mar azul se encuentra la Montaña Dushao, sobre la cual crece un gran melocotonero que mide 3,000 li (unidad tradicional de medida china que equivaldría a unos 1500 kilómetros). El este y sur de sus ramas son llamadas las Puertas de los Fantasmas, por las cuales los fantasmas entran y salen. Sobre las puertas hay dos personas, a saber Shentu y Yulei, quienes son responsables de la vigilacia y el gobierno de los fantasmas. Los fantasmas malos y dañosos son atados con cuerdas de caña para servir de alimentado a los tigres. Despues el Emperador Amarillo realiza rituales para exorcizar a fantasmas. Él establece que en las puertas, los retratos de Shen Tu, Yu Lei y el tigre dibujados sobre una madera de melocotonero y cuerdas de caña colgadas mantendrán alejados a los demonios feroces "

Shen Tu y Yu Lei era usualmente retratados sosteniendo en sus manos bastones de melocotenero (elcual se creía que tenía la propiedad de mantener a los malos espíritus alejados) y cuerdas de caña, el primero con el rostro pálido y sereno y el segundo con la cara roja y expresión enfadada.


Otros de los dioses de la puerta más conocidos son Qin Shubao and Yuchi Jingde, generales del emperador Tai Zong (Tai-tsung) , de la dinastía Tang (618-907), los únicos que, según la leyenda fueron capaces de vencer a los fantasmas que acosaban al emperador. Solo cuando los generales Qin y Yuchi se ofercieron para hacer guardia en las puerta de palacio los fantasmas que rondaban la residencia imperial cesaron en sus gemidos y lamentos, por lo que desde entonces sus retraros pieden ser vistos en los templos dedicados a las deidades taoístas y en las puertas de las casas particulares durante la celebración de la Fiesta de Primavera.
Qin es representado habitualmente como un guerrero joven, de piel pálida y semblante agradable, llevando habitualmente espada mientras que Yuchi suele representarse con la tez oscura, una larga barba y portando bastones
Antiguamente solo las familias adineradas podían permitirse las representaciones de los "Guardianes de las Puertas", mientras que las familias humildes, para no quedarse sin protección, recurrían a otros ingenios (como el de colocar una escoba y un trozo de carbón negro en sus puertas en representación de Qin y Yuchi respectivamente).

Tradicionalmente los "Guardianes de las Puertas son representados en parejas, uno frente a otro (pues se consuidera de mala suerte que estén dandose la espalda).
Una excepción es Chung Kuei, también llamado "el Cazador de Demonios", el cual según la leyenda era un gran médico que vivió durante la dinastía T'ang. Era un doctor muy bueno pero su fealdad era extrema y su aspecto horrendo. Chung Kuei deseaba entrar al servicio del emperador y por ello se presentó al examen necesario para acceder al puesto, el cual superó con honores. Pero al presentarse ante el emperador, este le rechazó por su monstruosa apariencia. Avergonzado Chung Kuei se quitó la vida en aquel mismo instante,ante el trono del emperador, quien, presa de los remordimientos ordenó que Chung Kuei fuera enterrado con los mas altos honores. En agradecimiento, el espíritu de Chung Kuei juró proteger al emperador y su imperio de los demonios y fantasmas.

Las celebraciones, que duran quince días, comienzan el dia 23 del duodécimo mes lunar, el equilavente a nuestra "Nochevieja", llamado 除夕, ("chúxī", "chu"), con una ofrenda de despedida a Zao Jun (灶君) dios del hogar (o del horno o la cocina, entendidos estos como núcleo de la casa), que habita en cada hogar desde la víspera del Año Nuevo hasta la víspera del Año Nuevo siguiente, fecha en la que sube a los cielos para informar del comportamiento de la familia durante el año al Emperador de Jade (玉帝, "Yù Dì") o Augusto de Jade (玉皇, Yù Huáng), gobernador supremo de los cielos y la tierra, a quienes los niños llaman "Abuelo Celestial" (天公, Tiān Gōng).



Cuenta la leyenda que cuando era mortal Zao Jung se llamaba Zhang Lang (蟑螂, "piedra de carbón") y estaba casado con una virtuosa mujer llamada Zao Ma, a la cual amaba profundamente. Sin embargo, Zhang Lang en un momento de irreflexión, huyo con una mujer más joven.
Desde entonces la vida de Zao Jung fue de mal en peor, perseguido por la mala suerte perdió todo lo que tenía, hasta quedarse finalmente solo, pobre y ciego.

Un dia, cuando se encontraba mendigando en la calle en tan lamentable estado se le acercó una mujer que lo instó a acompañarla a su casa, donde le un cuenco de tallarines para saciar su apetito. Tras probarlos, los ojos de Zao Jung se llenaron de lágrimas y le dijo a la mujer que no había probado unos tallarines tan deliciosos desde que vivía con su esposa.
Entonces se produjo un milagro; Zao Jung recuperó la vista y ante sus ojos vio que aquella que le había ofrecido los tallarines no era otra que su esposa Zao Ma.
Tanto fue el dolor y el arrepentimiento que sintió Zao Jun al ver que ella todavía lo amaba a pesar de lo que había hecho que se arrojó al fuego del hogar y se consumió entre las llamas. Su esposa intentó salvarlo pero solo logró rescatar una de sus piernas (y es por ello que desde entonces los atizadores del fuego se llaman Zhang Lang Tûi ,"pierna de Zhang Lang"), después construyó un altar encima de la chimenea donde Zhang Lang se había inmolado.

Cuando el espíritu de Zhang Lang subió a los cielos, el Emperador de Jade lo convirtió en guardián de los hogares y cambió su nombre por el de Zao Jun, encargándole que todos los años subiese de nuevo a los cielos para informarle del comportamiento de las familias en todos y cada uno de los hogares chinos. Después debería volver de nuevo a la tierra, el dia de Año Nuevo, montado en un caballo blanco, cargado de regalos y sobres rojos con pequeñas cantidades de dinero.

Al caer la noche de la víspera del Año Nueva las familias queman incienso en el altar de la cocina, ante el retrato de Zao Jun y le ofrendarán dulces o untaran su boca con ellos y lo rociarán de licor para que las palabras que le dirija sobre ellos al Emperador de Jade sean benevolentes.
Luego el retrato de Zao Jun es quemado junto con caballos hechos de papel rogando por que tenga un buen viaje hacia el cielo, tras lo cual se tiran cohetes y tracas para que, espantado, corra más.

También es muy importante la cena de la víspera del Año Nuevo (團年飯/ 团员饭, "Tuan Yuan Fan", "cena de la reunión"), que se celebra alrededor de una mesa redonda, ya que esta forma simboliza la perfección y la eternidad. Si por algún motivo hay algún familiar ausente, se le deja un puesto a la mesa, y se colocan su taza y su par de palillos como si también estuviera presente.

En los platos típicos de la "Fiesta de Primavera" nunca faltan el pollo (鸡, "Jï"), el pescado (鱼,"Yu") y el tofu (豆腐, "Doufu"), ya que sus pronunciaciones significan respectivamente "buen augurio", "abundancia" y "riqueza".

Durante la víspera del Año Nuevo la familia prepare junta los Jiaozi ( 餃子) o ravioles chinos, que pueden ir rellenos de carne, verdura, huevo, col, cebollino, langostino, aceite y diferentes condimentos y salsas. Su forma es muy similar a la de la "tael", una antigua moneda china, y por ello se considera que el comerlos traerá riqueza para el año que entra.

Otro de los platos típicos es "La legumbre del año",( 年菜, "Nian Cai"), que se cocina junto con sus raíces ya que estas tienen forma de un anciano con barba por lo que es considerada un símbolo de longevidad;. también los langostinos (海老, "Ebi")simbolizan la longevidad pues su forma es la misma que la de un anciano encorvado.

Como postres se toman dulces (甜食, "Tiánshí") y pastel de arroz glutinoso (年糕 "Nián'gāo", "pastel del año").

Tras la cena la familia pasa toda la noche junta, despierta, es lo que se conoce como "Shousui" o "velar el año". Esta costumbre está asociada a la antigua tradición de mantenerse despiertos para evitar que la llegada del Nian los pillase desprevenidos y el monstruo pudiese devorarlos.

A la mañana siguiente todo el mundo se viste con sus mejores galas y se visita a los amigos y parientes para "saludar el año" ( 拜年, "bainian"). Se intercambian felicitaciones y buenos deseos para el año que acaba de comenzar como "Gong Xi Fa Cai!" (恭喜发财, "te deseo prosperidad") o "Xin Nian Kuai Le" (新年快乐, "feliz año nuevo").

Los niños y jóvenes reciben el sobre rojo (红包, hóng bào), una tradición según la cual se entregan sobres de este color con pequeñas cantidades de dinero dentro, normalmente pares, aunque el número cuatro queda excluído pues 四 , que significa "4", se pronuncia igual que 死, que significa "muerte".

El segundo día del Festival del Año Nuevo chino es el día en que las hijas casadas retornan al hogar de sus padres. Si ella es una recién casada, su marido la debe acompañar y llevar regalos para su familia.

Según la creencia popular el tercer día del Año Nuevo es el día en que los ratones casan a sus hijas. Por eso, durante esa noche, se supone que la gente debe acostarse temprano para que los ratones puedan llevar a cabo sus ceremonias de matrimonio.

En el cuarto día, el fervor comienza a disiparse. En la tarde, la gente prepara ofrendas de comida para recibir el retorno del Dios de la Cocina y su séquito de su viaje a la corte del Emperador de Jade. El retorno del Dios de la Cocina significa el fin de la libertad de la supervisión espiritual, por eso un popular refrán chino dice: “Nunca es muy temprano para despedir a los dioses ni es muy tarde para invitarlos a que retornen”.

El quinto día se quitan todas las ofrendas de los altares y la vida retorna a la normalidad.

El noveno día, se presentan numerosas ofrendas en el atrio o patio de los templos para celebrar el cumpleaños del Emperador del Jade, que según la creencia popular, nació inmediatamente después de la medianoche de este día.



El quinceavo dia del primer mes lunar ( la primera noche con Luna Llena después de la Fiesta de la Primavera) tiene lugar el "Festival de los Faroles" ( 元宵节/ 元宵節, "yuánxiāojié").
Existen diversas versiones y leyendas acerca del origen de este festival; según una de ellas el origen de este festival se encuentra en las primitivas celebraciones que durante este día se dedicaban al antiguo dios del cielo Taiyi, el cual controlaba el destino de los humanos y su mundo, decidiendo cuando inflingir castigos como la sequía, las tormentas, el hambre o la peste sobre la humanidad. Todos los emperadores desde Quinshihuang (el primero de ellos) le dedicaban ceremonias espléndidas en este día del año y a partir del 104 a.C el emperador Wudi, de la dinastía Han, lo habría elevado a la categoría de las celebraciones más importantes.

Una leyenda que asocia el Festival de las Linternas al Taoísmo, cuenta que este es el aniversario del dios taoísta de la fortuna Tainguan mientras que los budistas conmemoran el nacimiento de Buda, con lo que su origen se remontaría a la dinastía Han (206 a.C -220 d.C), durante la cual el Budismo se popularizó en todo el país.

Otra leyenda cuenta que en una ocasión bajó de los cielos un hermoso pájaro que fue asesinado por los habitantes de un pueblecito chino. Esto enfureció al Emperador de Jade, a quien pertenecía el Ave, que era su favorita, y decidió destruír el pueblo con un incendio la quinceava noche del primer mes lunar. Sin embargo, la hija del Empèrador de Jade, conocedora de su plan, sintió pena por los habitantes del pueblo y les puso sobre aviso. Todos decidieron abandonar sus casas inmediatamente, pero a un sabio anciano se le ocurrió que si llenban el pueblo de faroles encendidos y lanzaban petardos y fuegos artificiales podrían engañar al Emperador y hacerle creer que el pueblo ya estaba ardiendo. Así lo hicieron y cuando las tropas del Emperador de Jade llegaron desde las alturas dispuestas a destruir el poblado y vieron que este "ya se encontraba en llamas", volvieron a avisar al emperador de que sus deseos ya se habían cumplido. Así los habitantes se salvaron a ellos mismos y su poblado y desde entonces cada decimoquinto dia del primer mes lunar se habrían encendido miles de linternas y lanzado petardos y fuegos artificiales para conmemorar aquel día.

Durante la Dinastía Tang (S. VII) el festival duraba tres días, mientras que durante la Dinastía Song pasó a durar cinco días aunque su mayor duración fue durante el siglo XV, cuando las celebraciones se etendían durante diez días.

Actualmente el Festival de los Faroles sigue siendo una de las celebraciones más importantes de CVhina, aunque solo se festeja durante un día, como final de las celebraciones del Año Nuevo.
Durante este día se encienden miles de faroles de todas las formas y tamaños, muchos de ellos con acertijos y adivinanzas pintados en ellos. Se suelen comer, entre otras cosas bolas de arroz glutinoso, que al ser redondas y compactas representan una unión familiar sólida, pues los valores familiares y de amistad son uno de los principales protagonistas de estas festividades.

Se lanzan petardos y fuegos artificiales y se celebran espectáculos como desfiles, la danza del Dragón de las linternas o la danza del León.







miércoles, 5 de noviembre de 2008

BANSHEE

Art from http://www.nivroc.deviantart.com


La Banshee (ˈbænʃiː, del gaélico "bean sídhe", "mujer de los túmulos") es una criatura perteneciente al folklore irlandés. Son consideradas espíritus femeninos, de origen feérico, que sirven a las principales familias irlandesas, anunciando mediante lamentos y alaridos utraterrenales o apariciones la muerte de uno de sus miembros.

A menudo es descrita como una anciana de rostro horrible con larguísimos cabellos plateados y ojos rojos a causa del llanto. Sus ropas suelen ser verdes, portando encima de las mismas una capa gris, aunque también se la ha descrito como a una mujer envuelta en un sudario; otros colores que se atribuyen a su vestimenta suelen ser el blanco, el rojo y el negro.

Entre sus diversas representaciones encontramos los tres aspectos de la divinidad femenina: una joven, una matrona y una anciana, probablemente por su asociación y relación con la diosa celta de la guerra y la muerte en sus tres aspectos: Badb, Morrigan y Macha ya que La Morrigan también era conocida en algunas leyendas como la "Lavandera de los Vados", pues se aparecía a los que iban a morir lavando en el agua del rio sus propias ropas ensangrentadas.
De hecho la banshee es conocida también como la "bean nighe" ("lavandera") y se dice que pertenece a los "aos sí" ("gentes de los túmulos"), espíritus supervivientes de las deidades o criaturas feéricas veneradas por los celtas antes de la introducción del cristianismo, que han sido denominados por algunos teosofístas o celtas cristianizados como "angeles caídos".

Como mensajera del Otro Mundo se creía que servía a las principales familias Irlandesas, que tradicionalmente eran cinco: los O´Neill, los O´Brien, los O´Connor, los O´Grady y los Kavanagh aunque posteriormente su influencia se habría extendido a otras familias importantes o descendientes de las anteriores.
La fidelidad de la banshee la obliga a seguir a la familia a la que está asociada o a la que sirve allí donde esta vaya y cuando esta próxima la muerte de uno de sus miembros suele aparecerse en los alrededores de la casa, aunque a veces no adopta ninguna forma física sino que se simplemente son escuchados sus alaridos sobrenaturales, perfectamente reconocibles.

Según cuenta una leyenda, el "caoine" (pronunciado "keen"), canto funeral tradicionalmente Irlandés, estaría inspirado en los lamentos de las Banshee. Éste solía ser entonado en los funerales por un grupo de cuatro mujeres (mna caointe) y aún puede ser escuchado en algunas zonas rurales.

Una de las banshee más famosas habría sido Aibhill, o más correctamente Aibhinn ("la encantadora"), espiritu tutelar de la casa de Cass, quien "servía" a la familia de los O´Brien.
En sus orígenes Aibhinn probablemente fuese una antigua diosa local, considerada protectora de este clan ancestral, ya que se la menciona como hermana de Ainé (divinidad céltica asociada al amor y la fertilidad).

Las "Memorias" de Lady Ann Fanshawe, aristócrata inglesa, relatan la supuesta aparición de una banshee durante su estancia en la casa de los O´Brien:

“Aparté la cortina y, en el marco de la ventana, vi a la luz de la luna a una mujer inclinada en la ventana, a través del marco, vestida de blanco, con el pelo rojo y el rostro pálido y cadavérico: en voz alta, y en un tono que nunca había oído antes, dijo tres veces ‘Un caballo’; y después, con un suspiro más parecido al viento que al aliento, desapareció y su cuerpo me pareció más semejante a una nube espesa que dotado de sustancia ”

Al día siguiente Lady Fanshawe fue informada de que durante la noche uno de los miembros de la familia había muerto. Según cuenta, cuando informó a su anfitriona la aparición que había visto durante la noche ésta le explicó que se trataba del espíritu de una mujer que, mucho tiempo atrás, había quedado encinta de uno de sus antepasados, el cual tras daberlo, le habría dado muerte y arrojado su cuerpo al rio que discurría bajo la ventana de la habitación de invitados.
Esta explicación es reflejo de una creencia tardía según la cual las banshee serían a menudo los espíritus de mujeres que habrían sido asesinadas o muerto durante el parto.

Se cree también que cuando aparecen varias banshees al mismo tiempo se anuncia la muerte de un monarca, alguien importante o sagrado.

martes, 7 de octubre de 2008

AZEMAN

El Azeman es una criatura perteneciente al folklore sudamericano ( Surinam y Guayaba Holandesa).
Se trata de una especie de vampiro u hombre lobo femenino, el cual durante el dia presenta forma humana pero por la noche se transforma en un animal (normalmente un murciélago) que merodea en busca de víctimas a las que chupar la sangre.
La única forma de detener al Azeman es esparcir granos de pimienta delante de la perta o cruzar una escoba sobre esta. En el primer caso el Azeman se verá obligado a contar los granos antes de poder continuar y en el segundo no se atreverá a traspasar la puerta con la escoba cruzada.
El Azenam se desprende de su piel humana al convertirse en animal hecho que puede ser aprovechado también para esparcir pimienta sobre la misma, asi volver a ponerse su disfraz humano será demasiado doloroso para esta criatura.

domingo, 3 de agosto de 2008

CHUANG-MU & CHUANG KONG

Chuang Mu (también conocida como "La Dama del Dormitorio") y su esposo Chuang Kong son, en la mitología china, los dioses responsables de todo lo que ocurre en la cama y el dormitorio: dormir, hacer el amor, dar a luz o reposar durante una enfermedad...e incluso morir.

Chuang Mu es, en cierto sentido, una diosa del amor y el sexo, pero no de la promiscuidad; el sexo asociado a Chuang-Mu es el practicado entre los esposos y el que permite tener descendencia.

A chuang Mu y Chuang Kong suelen tener un altar en el dormitorio en el cual se realizan ofrendas de té, incienso, arroz o flores frescas. Para contentar a esta pareja de dioses también se debe mantener limpio y ordenado el lugar donde se duerme.

Durante el festival Yuanxiao (Shang Yuan Festival), el "Festival de los Faroles" (Lantern Festival) , que celebra el día 15 del primer mes lunar del año chino, Chuang Mu ayuda a encontrar pareja a aquellos que aun no tienen.

viernes, 29 de febrero de 2008

BAYKOK

Art by CRISTOPHER BONNETTE http://www.imagekind.com/Showartwork.aspx?IMID=4cb28e2a-780e-45eb-96e1-f61ba5696bf0



El Baykok es un ser perteneciente al folklore de los Anishanaabe (autodenimonación utilizada por varias tribus de indios nativos de Canadá, tales como los Ojibwa, los Chippewa, los Odawa y los Algonquinos, que comparten idiomas estrechamente relacionados y habitan los bosques de Canadá desde Québec y Ontario suroccidental hasta Saskatchewan y Manitoba meridional y las tierras boscosas abandonadas que rodean los Grandes Lagos).

El nombre de Baykok (pau'guk, paguk, baguck; bakaak en Ojibwa y pakàk en Algonquino) deriva de la palabra "bakaak" que para los anishinabee significa "esqueleto" . El Baykok es llamado "Muerte" en "La Canción de Hiawatha" (1855), poema épico escrito por Henry Wadsworth Longfellow basado en las leyendas tradicionalesde los indios Ojibwa.

Se le describe como a un espíritu nocturno que sobrevuela los bosques canadienses, semejante a un esqueleto aunque cubierto por una fina capa de piel traslúcida que deja ver sus huesos. En las cuencas de sus ojos brillan dos llamas rojas y se puede advertir su presencia por los crujidos de su cuerpo al moverse.
El Baykok ataca sólo a los guerreros, a los cuales lanza flechas invisibles o golpea con su bastón hasta darles muerte, tras lo cual devora el hígado de su víctima.

martes, 26 de febrero de 2008

LOS TRABAJOS DE HERACLES


Heracles (del griego Ἡρακλῆς, Hêraklês) cuyo nombre significa "Gloria de Hera" es un famoso heroe y semidiós perteneciente a la mitología griega, aunque se ha hecho más conocido por el nombre que recibía en la mitología romana: Hércules.
Su nombre latino, sin embargo, no deriva directamente del griego, sino del etrusco Hercle, equivalente al griego Heracles y considerado hijo de Uni y Tinia. Sin embargo en la mitología etrusca Hercle era más que un simple héroe y se le veneraba como a un dios.
En la mitología egipcia se asoció a Heracles con el dios solar de la fertilidad y la justicia Herishef mientras que en panteón fenicio se le asociaba con el dios Melqart.

En la mitología griega Heracles era considerado hijo del propio Zeus y de Alcmena, esposa de Anfitrión.
Anfitrión era hijo de Alceo y Astidamía y por tanto nieto del héro griego Perseo y bisnieto del propio Zeus. Alcmena, por su parte, era hija de Electrión, el rey de Micenas, y prima de Anfitrión.
Estando ambos prometidos, Electrión, el padre de Alcmena, fue atacado por su sobrino Pterelao, quien aspiraba al trono de Micenas. En el enfrentamiento murieron los hijos de Electrión, hermanos de Alcmena, y los dos hijos de Pterelao. Para vengar la muerte de sus hijos, Electrión organizó una campaña contra los tafios, a quienes gobernaba Pterelao. Durante su ausencia el rey de Micenas pensaba dejar como regente a Anfitrión, pero cuando este último regresaba de recuperar unas vacas que les habían robado los tafios, mató a Electrión por accidente, al lanzar un palo o jabalina para detener a uno de los animales que se había desbocado; aprovechando esta circunstacia, Esténelo, rey de Argos, de quien dependía el reino de Micenas, desterró a Anfitrión, quien se instaló en Tebas junto a su reciente esposa Alcmena.
Sin embargo ésta había jurado no entregarse a él hasta que sus hermanos estuviesen vengados y Anfitrión emprendió asi una nueva guerra contra los tafios. La noche que regresaba victorioso Zeus visitó a Alcmena tomando la forma de su esposo y tras anunciarle su victoria yació con ella.
Más tarde, esa misma noche, llegó el verdadero Anfitrión, quien también yació con su esposa.
De esta manera Alcmena concibió gemelos, Heracles e Íficles, siendo el primero hijo de Zeus y por tanto un semidiós y el segundo, Íficles, hijo de su esposo Anfitrión.
En la versión más conocida de la leyenda Alcmena no se entera del engaño de Zeus hasta mucho más tarde, cuando le es revelado por el adivino Tiresias. En otras versiones al decirle Alcmena a su esposo que ya había yacido con él esa misma noche, éste se enfurece y manda darle muerte, sin embargo la pira a la que está destinada es apagada por el propio Zeus y Tiresias convence a Anfitrión de la inocencia de la joven y del origen divino de uno de los niños que ésta lleva en su vientre.

Por su parte, Hera, la divina esposa de Zeus, enterada de esta nueva infidelidad de su marido y furiosa por ella, trató de ralentizar el parto de Alcmena para que ninguno de sus hijos se convirtiera en rey, cosa que hizo según algunas versiones sentándose con las piernas cruzadas y las ropas atadas con nudos o en otras haciendo que fuese Ilitía, la diosa del parto, quien actuase de esta manera, de modo que mientras estuviese en dicha posición Alcmena no pudiese dar a luz.
Al mismo tiempo provocó que Euristeo, primo de Heracles, hijo de Esténelo y Nícipe, naciera prematuramente, convirtiéndose asi en rey de la Argólide, región que comprendía Micenas, Medea y Tirinto.
Finalmente Alcmena pudo dar a luz a sus dos hijos cuando su criada, Galantis, engañó a Hera o Ilitía, diciéndoles que ya habia asistido al niño en el parto lo cual habría provocado el sobresalto de la diosa, que se habría levantado y abandonado así su posición, permitiendo que Alcmena alumbrase por fin a sus hijos.

En un principio Heracles fue llamado Alcides "hijo de Alceo", en honor a su abuelo paterno, hijo de Perseo y Andrómeda y padre a su vez de Anfitrión, nombre que él mismo cambió más adelante por el de Heracles, "Gloria de Hera", bien por iniciativa propia o por consejo del oráculo de Delfos.
Este cambio de nombre es quizá un intento por parte de la tradición mitológica de reconciliar la figura del dios-héroe Alcides, cuya leyenda y características eran similares a las del más tarde llamado Heracles, este último considerado en ocasiones una versión tardía o una transformación del culto al propio Alcides.

En algunas leyendas Zeus, que se había jactado ante el resto de los dioses del Olimpo de que su hijo sería rey de la Argólide, enojado con Hera por su estratagema, habría tomado a la hija de ambos, Ate (que había encubierto a su madre para que retrasara el parto de Alcmena) de los cabellos y la habría lanzado al espacio.

Zeus se propuso entonces que su hijo Heracles se convirtiese no sólo en el más poderoso de todos los mortales, sino que también pretendía convertirlo en un dios; para ello colocó al recién nacido junto al pecho de su esposa Hera, cuya leche confería la inmortalidad, para que ésta diese de mamar al pequeño. Sin embargo Heracles apretó con tanta fuerza el pezón de la diosa que ésta, enfurecida, lo apartó bruscamente de si, derramándose de este modo su leche por todo el firmamento y dando así origen a la Via Láctea.

Enfurecida, Hera se convirtió en enemiga irreconciliable de Heracles, de tal modo que en una ocasión en la que el pequeño se encontraba durmiendo en la cuna junto a su hermano Íficles, Hera envió a dos serpientes para que le diesen muerte.
Advertidos por el llanto de uno de los niños, Alcmena y Anfitrión, o una de las criadas, corrieron hacia la cuna, donde se encontraron con que íficles sollozaba mientras su hermano sostenía en cada una de sus manos los cuerpos de las serpientes, a las cuales había estrangulado.
Según la versión de la leyenda en la cual Anfitrión conocía el origen divino de uno de sus hijos, fue entonces cuando supo con certeza cual de los infantes era el engendrado por Zeus.

La infancia de Heracles transcurrió, por lo demás, sin grandes sobresaltos y Anfitrión se ocupó de su educación como guerrero, enseñándole personalmente a guiar con maestría el carro y a manejar con destreza el arco.

Aunque también hay discrepancias en cuanto al maestro arquero del héroe, ya que son muchos los candidatos que se han citado en este puesto, entre los que podemos mencionar a Eurito; al arquero Radamantis; a Teutaro el boyero; el centauro Quirón o hasta el mismísimo dios Apolo está en la lista de sus preceptores del tiro con arco.

También Cástor es citado como su maestro en algunas fuentes; éste le habría enseñado esgrima, artes militares, táctica y estrategia.

Eumolpo le dio clases de canto mientras que Lino fue su maestro de música hasta el dia en que Heracles, enfadado porque su maestro lo regañaba constantemente lo golpeó en la cabeza con una lira con tal fuerza que, aunque no era su intención, lo mató en el acto.

Heracles debió comparecer por ello ante un tribunal, en un juicio del que salió bien librado citando en su defensa la necesidad de la legítima respuesta a una agresión, de modo que fue absuelto por haber actuado en defensa propia.

Sin embargo, tras este incidente Anfitrión consideró oportuno enviar lejos a su hijo adoptivo, de modo que Heracles fue enviado a guardar rebaños, como pastor, en el monte Citerón.

Allí realizó su primera hazaña, cuando derrotó al León de Citerón, el cual estaba causando enormes estragos entre los rebaños de Beocia.
Una vez hubo dado muerte al animal lo desholló y se hizo una capa con su piel, junto a su bastón de pastor ésta se convertiría en uno de sus típicos atributos, aunque dependiendo de la versión la piel de su capa es la del León de Citerón o la del León de Nemea, al cual no daría muerte hasta más tarde, en el primero de sus doce trabajos.

En algunas versiones, Tespio, rey de Tespia, habria hospedado a Heracles durante los cincuenta dias que duró su cacería del León de Citerón, fraguando el plan de que cada una de sus cincuenta hijas concibiese un vástago del poderoso héroe (en otras versiones pretende agotarlo para que no logre dar muerte a la bestia que asolaba la región).
Tespio lo engaña y a lo largo de cincuenta noches Heracles, creyendo que siempre es la misma mujer, se acuesta con todas y cada una de sus hijas.
Otras versiones hacen que sea el propio Tespio quien solicite sus servicios para acabar con el León de Citerón y como premio le ofrece yacer con sus cincuenta hijas, cosa que Heracles hace en una sola noche.

De regreso a su hogar en Tebas, Heracles se encontró con unos mensajeros de la ciudad vecina de Orcómeno, a los cuales preguntó a dónde se dirigían. Los mensajeros le explicaron jactanciosos que iban a Tebas, a recoger el tributo de cien vacas que todos los años los tebanos pagaban a su señor Ergino, rey de los minias de Orcómeno, en agradecimiento por que no les cortara las manos, las orejas y la nariz. Al oir tales palabras la furia de Heracles fue tal que inflingió a los mensajeros las mismas torturas a las que habian hecho referencia y los envió de vuelta a Orcómeno con las partes mutiladas de sus propios cuerpos a modo de collar.
Como era de esperar los minias declararon la guerra a los Tebanos, poniéndose Heracles al mando de estos últimos.
Heracles derrotó a los minias, dio muerte a Ergino y regresó victorioso a Tebas, convertido en un héroe. Creonte, rey de Tebas, reompensó su hazaña ofreciéndole en matrimonio a la mayor de sus hijas, Megara, mientras que su hermana menor, Pirra, fue casada con íficles, el "hermano gemelo" de Heracles.

Durante su estancia en el monte Citerón, según cuenta en su alegoría el sofista Pródico en "La Elección de Heracles", Heracles habría sido visitado por dos ninfas, Placer y Virtud (o Vicio y Virtud) las cuales le habrían dado a elegir entre una vida placentera y relajada o una llena de dificultades que lo llevaría a la gloria... eligiendo Heracles esta última.

Lo cierto es que el periodo más feliz y tranquilo de la vida de Heracles transcurrió tras su matrimonio con Megara, con la que tuvo tres hijos: Terímano, Creontiades y Deicoonte.
Pero éste fue un periodo breve, pues Hera, cuyo rencor hacia el héroe no habia menguado ni un ápice, aprovechó esta época de felicidad en la vida del héroe para ejecutar su venganza: provocó en Heracles un estado de locura transitoria que se apoderó de su voluntad haciendo que diese muerte a sus propios hijos y en algunas versiones también a su esposa, Megara, y a dos de sus sobrinos.
Algunas leyendas cuentan que también iba a matar a Creonte cuando, apiadada, la diosa Atenea le hizo ver la luz de la razón.
Una vez recuperada la cordura, horrorizado por su propio crimen, Heracles se exilió de Tebas y, bien por propia iniciativa o siguiendo el consejo de su hermano Íficles decidio acudir al Oráculo de Delfos para que este le revelara la manera de expiar su espantoso crimen.
La pitia, sacerdotisa de oráculo por cuya boca hablaba el dios Apolo, le ordenó cambiar el nombre con el que habia sido bautizado, Alcides, por el de Heracles, que significa "Gloria de Hera", en un intento de aplacar a la diosa (en otras versiones es el propio Heracles quien toma esta decisión) y marchar a Tirene, donde debía entrar al servicio de su primo Euristeo, rey de Micenas.

Euristeo, que veia en Heracles un rival que tal vez pudiera arrebatarle el trono, vio entonces su oportunidad de deshacerse de él, para lo cual ideó varias empresas en las cuales el héroe debía arriesgar la vida.

El primero de los doce trabajos (aunque originalmente en la tradición mitológica fueron diez y se añadieron dos en versiones posteriores) que Euristeo encargó a Heracles fue dar muerte al León de Nemea, el cual poseía una piel tan gruesa que resultaba impenetrable para cualquier arma.
Heracles intentó primero dar muerte al león con su arco y flechas, pero viendo que estas no le hacian ni un solo rasguño, utilizó contra la bestia primero un garrote que improvisó arrancando un olivo de raiz y después una espada de bronce, sin obtener tampoco ningún resultado.
Comprendió Heracles que la única forma de dar muerte al León era haciéndolo con sus propias manos, de manera que lo acorraló dentro de la cueva que utilizaba como guarida y una vez allí lo estranguló.



Tras dar muerte a la bestia, trató de deshollarla, para lo cual tuvo que utilizar las garras del propio animal y se hizo con su piel una capa que se convertiría en uno de sus principales atributos (en algunas versiones esta capa está hecha con la piel del León de Citerón, en otras con la del León de Nemea y en otras esta última reemplaza a la primera).

Heracles regresó a Micenas, pero Euristeo se asustó tanto al verlo llegar, sano y salvo y cubierto con la piel de la terrible bestia, que le prohibió volver a entrar en la ciudad, mandó construir una vasija de bronce que escondió bajo tierra y en la que se refugiaba cada vez que se anunciaba Heracles y ordenó que a partir de entonces se le comunicasen sus órdenes a través de un heraldo (Licas o Copreo).

El segundo trabajo de Heracles consistía en dar muerte a la Hidra de Lerna, un monstruo marino similar a una serpiente de múltiples cabezas (el número de estas, según la fuente, varía desde cinco a cien, mil o incluso diez mil, siendo invariablemente la cabeza del centro la única inmortal de todas ellas) y aliento y sangre venenosos.
La Hidra era uno de los monstruosos hijos de Tifón y Equidna y en algunas leyendas hermana del León de Nemea, razón por la cual algunas versiones proponen que fue la porpia Hidra quien pidió enfrentarse a Heracles para asi poder vengar la muerte de su hermano.

Heracles marchó, acompañado por su sobrino Yolao, hacia la guarida de la Hidra, la fuente de Amimone, en el lago de Lerna, bajo cuyas aguas el monstruo guardaba una de las entradas al inframundo.

Heracles cubrió su boca y nariz con una tela para protegerse del aliento venenoso de la Hidra y disparó flechas en llamas a su refugio para obligarle a salir; cuando apareció el monstruo se enfrentó a él con una hoz, con la cual cercenó varias de sus cabezas.
Sin embargo Heracles pronto descubrió que de esta manera no hacía sino aumentar la fuerza de la Hidra, pues por cada cabeza que cercenaba crecían en el lugar dos nuevas.

Heracles pidió entonces ayuda a su sobrino Yolao, quien tuvo la idea de usar una tea ardiendo para cauterizar los cuellos tras cada decapitación. Así mientras Heracles cortó todas las cabezas, Yolao quemó los cuellos abiertos y finalmente acabaron con la monstruosa Hidra, con cuya sangre ponzoñosa Heracles impregnó la cabeza de sus propias flechas, pues no se conocía antídoto alguno para este veneno, que en un futuro podría resultarle, vista la naturaleza de sus trabajos, de gran utilidad.
Tras vencer al monstruo enterraron su única cabeza inmortal bajo una gran roca en el camino sagrado entre Lerna y Eleia.



En algunas versiones mientras Heracles combate con la Hidra, Hera envía a un cangrejo gigante para que estorbe al héroe mordiendo sus talones, esperando de este modo que los dos monstruos le den muerte.
Sin embargo Hercales da muerte a ambos y estos son elevados por Hera en agradecimiento por sus servicios (de hecho en algunas leyendas la Hidra había sido criada por la propia diosa) al firmamento en forma de las constelaciones de Cáncer e Hidra.

Sin embargo, una vez de vuelta en Micenas, Euristeo no consideró válido el trabajo ya que Heracles habia recurrido a la ayuda de su sobrino.
El siguiente trabajo que el rey encargó al héroe fue capturar a la cierva de Cerinia, un animal de extraordinaria belleza, con cuernos de oro y patas de bronce, al cual la propia Artemisa había elegido como una de las ciervas que conducirían su carro, siendo, gracias a su asombrosa velocidad, la única que había logrado escapar. Por esta razón Heracles era consciente de que debía atrapar al animal sin causarle ningún daño, lo cual, tras perseguir a la cierva durante un año, llegando hasta el pais de los Hiperbóreos (donde finalmente esta se detuvo para sacir au sed), consiguió atravesando sus dos patas con una flecha, entre el tendón y el hueso, sin derramar de este modo ni una sola gota de su sangre.



El cuarto trabajo del héroe consistió en capturar al Jabalí de Erimanto.
Esta bestia salvaje devastaba los alrededores del monte Erimanto y el rio del mismo nombre (un afluente del Alfeo) , en la Arcadia (una región de la Grecia Antigua, en la península del Peloponeso, que hoy en día lleva el mismo nombre, siendo la prefectura más grande de la península).

Cuenta una leyenda que de camino hacia Erimanto, Heracles hizo una parada para visitar a su amigo el centauro Folo, quien en memoria de tiempos lejanos compartió con él su comida y su vino.
Pero los otros centauros, seres pendencieros y belicosos, al percibir el aroma del vino que se suponía estaba especialmente reservado para ellos, se enfurecieron y atacaron a Heracles, quien con sus flechas envenenadas mató a varios de ellos.
Sin embargo, mientras Heracles enterraba a sus víctimas, su amigo Folo sacó una de las flechas del carcaj del héroe y la examinó, asombrado de que algo tan pequeño pudiese dar muerte a criaturas tan formidables, con tan mala suerte que la flecha cayó sobre su pie, hiriéndolo de muerte y matándolo en poco tiempo, ya que su punta estaba impregnada por el veneno de la Hidra.
Heracles lo enterró al pie de la montaña que tomó su nombre.
Una vez en el monte Erimanto, Heracles encontró al jabalí y tras perseguirlo durante varias horas, lo acorraló una zona cubierta de nieve espesa y allí siguió persiguiéndolo hasta fatigarlo por completo, tras lo cual saltó sobre su lomo y lo inmovilizó, atándolo con cadenas.



El quinto trabajo de Heracles consistió en limpiar los establos del rey Augías, célebre por poseer el rebaño más grande de toda Grecia.

Hijo, según algunas versiones de Helios, el dios Sol y Naupidame y según otras de Eleo y Eurícida, Forbante y Hermine, o incluso de Poseidón, el dios de los océanos, Augías(cuyo nombre significa significa ‘brillante’) era rey de la Élide.

Según algunas versiones Augías habría formado parte posteriormente de la expedición de los argonautas para recuperar el vellocino de oro, en la cual también participaría Heracles.

Por designio de los dioses el ganado de Augías no sufría de enfermedades, y así llegó a poseer el mayor rebaño de todo el país. Doce toros que le había regalado su padre Helios defendían al resto de la manada, haciendo que el ganado de Augías tampoco sufriera bajas por ataques de las fieras de los alrededores.

Sus establos, sin embargo, nunca habían sido limpiados y Heracles debía de realizar esta tarea en un solo dia.

Euristeo le había encargado esta extraña misión con el fin de humillarle y ridiculizarle, pues tal era la cantidad de excrementos acumulados en los establos que era prácticamente imposible limpiarlos en un sólo día.
Así, pensaba Euristeo, el gran Heracles, vencedor de terribles monstruos, caería humillado ante una tarea tan denigrante.

Pero el astuto héroe cumplió su trabajo abriendo un canal que atravesaba los establos y desviando por él el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, los cuales arrastraron toda la suciedad.

Augías montó en cólera, pues había prometido a Heracles una décima parte de su ganado si conseguia realizar el trabajo y se negó a cumplir su promesa alegando que la labor había sido realizada por los ríos. Heracles jamás olvidaría esta afrenta aunque tendría que esperar a finalizar sus doce trabajos para vengarse.

Aunque Fileo, hijo de Augias, dio su testimonio en favor de Heracles ante un jurado, razón por la cual su padre lo desterró, Euristeo tampoco dio el trabajo por válido.

Tras abandonar la Élide Heracles buscó alianzas entre los príncipes de toda Grecia para atacar a Augías, quien nombró a los moliónidas (los gemelos Ctéato y Eúrito, hijos de Poseidón y Molíone) generales de su ejército.

Los moliónidas o moliones aprovecharon una tregua pedida por Heracles, ya que este se encontraba enfermo, para atacar por sorpresa y causar numerosas bajas en el ejército del héroe entre las cuales en algunas leyendas se cita a su hermano Íficles.

Los corintios, aliados de Heracles, proclamaron finalmente una tregua con motivo de los juegos ítsmicos y no sería hasta tres años más tarde que, ya finalizados sus doce trabajos, Heracles pudo vengarse finalmente de Augías y de los moliónidas.

El sexto trabajo de Heracles lo llevó al lago Estínfalo, al noroeste de Micenas, en cuyas orillas vivía una devastadora bandada de aves que se alimentaba de carne humana; poseían picos, alas y garras de bronce y sus excrementos venenosos arruinaban los cultivos.

La diosa Atenea socorrió a Heracles en esta empresa entregándole unas castañuelas o un casacabel de bronce fabricadas por el mismísimo dios herrero Hefesto, las cuales emitían un sonido tan ensordecedor que hicieron salir a las aves de sus escondites, circnustancia que Heracles aprovechó para atravesarlas una a una con su arco.
En algunas versiones de la leyenda, de regreso a Micenas, Heracles es llamado por Euristeo para que lo socorra, pues algunas de las aves que habían escapado se encontraban volando alrededor de su palacio.



Los seis trabajos realizados hasta entonces por el héroe habían transcurrido todos ellos en el Peloponeso, pero para los siete siguientes Euristeo no dudó en enviar a Heracles mucho más lejos y de esta manera el séptimo trabajo del héroe lo llevó hasta la isla de Creta.
Allí debía capturar a un feroz toro blanco, procedente del mar, que expulsaba fuego por sus ollares y que estaba causando grandes estragos en la isla.
Este animal había sido enviado por Poseidón al rey Minos para que lo sacrificase en su honor; pero el rey, cegado por la belleza y el poderío del animal, había tratado de engañar al dios de los océanos sacrificando a otro toro blanco en su lugar. Evidentemente Poseidón se percató del engaño y, enfurecido, hizo que Pasífae, la esposa del rey, se enamorase del toro y yaciese con él, naciendo fruto de esta relación el legendario Minotauro, mitad toro y mitad hombre, tras lo cual hizo que el toro blanco de Creta enloqueciese y devastase la isla.

Así pues Heracles se presentó ante Minos, quien lo autorizó para capturar al toro si era capaz. Heracles consiguió subir a lomos del animal y lo condujo, a través del mar Egeo hasta Micenas, donde Euristeo, aterrorizado, corrió a esconderse en su refugio, mientras el toro corría a sus anchas por el palacio.Finalmente euristeo pensó en ofrendar el animal a Hera, pero esta lo rechazó al ver su ferocidad, por lo cual Euristeo ordenó a Heracles que dejase al toro en libertad, eso si, lejos de su corte.


El toro causó estragos allá por donde pasó. Atravesó la Argólide, cruzó el istmo de Corinto y llegó a Maratón, donde finalmente el héroe Teseo le dio muerte.

El octavo trabajo del héroe lo llevó a la lejana Tracia, al norte del mar Egeo, donde debía robar las yeguas del rey Diomedes, las cuales se alimentaban de carne humana.

Para llevar a cabo esta empresa Heracles reunió a un grupo de voluntarios con cuya ayuda se apoderó de las yeguas. Sin embargo, en cuanto Diomedes se enteró del robo se dirigió con sus hombres en busca de Heracles. El héroe condujo a los caballos a lo alto de un promontorio y dejó cuidándolos a Abdero, uno de los voluntarios que lo acompañaban. A continuación se enfrentó a Diomedes y sus hombres y logró vencerlos.

Sin embargo, cuando volvió al promontorio donde había dejado a Abdero y las yeguas se encontró con que éstas, en la confusión de la batalla, habían devorado al joven. Furioso, Heracles arrojó a Diomedes a sus propias yeguas para que lo devorasen también a él.

Una vez saciadas las yeguas se volvieron más dóciles y Heracles y sus acompañantes las subieron a un barco sin mayores problemas, tras lo cual posieron rumbo a Micenas, donde Euristeo ordenó que se juntase a las yeguas con sus propios sementales, de cuya unión nacerían los corceles más hermosos de toda Grecia.

Cuenta una leyenda que en el viaje de regreso a Micenas, tras hacerse con las yeguas de Diomedes, Heracles hizo un alto en el palacio del rey de Feras, Admeto. Allí se encontró con que la reina, Alcestes, se encontraba gravemente enferma, al borde de la muerte, pues se había ofrecido ella misma a morir para salvar la vida de su esposo, aquejado de una enfermedad incurable. Apolo había prometido salvar la vida del rey si otra persona moría en su lugar y el amor de Alcestes había hecho que fuese la única en aceptar tamaño sacrificio.

Heracles, decidido a salvar la vida de la reina permaneció al lado de esta, en espera de que llegase la Muerte. Una vez la tuvo delante la retó a un duelo, haciéndole prometer que si ganaba dejaría a la reina con vida.

La Muerte aceptó sin dudarlo pues hasta el momento nadie había tenido la osadía de retarla, sin embargo Heracles venció y la Muerte tuvo que retirarse sin ninguna presa.

Tras su octavo trabajo Heracles se habría embarcado también en la expedición de los argonautas para recuperar el vellocino de oro. Durante este viaje le acompañó Hilas, el más famoso de sus amantes masculinos, al cual había hecho su escudero tras dar muerte a su padre Tiodamante, rey de los dríopes.
Sin embargo, durante una escala que realizaron en Misia, Hilas se internó tierra adentro en busca de agua y fue seducido y raptado por las ninfas (en algunas versiones por orden de la propia Hera), siendo finalmente ahogado por ellas.


Heracles lo buscó desesperadamente sin éxito y al ver que ninguno de los dos regresaba (en algunas versiones son tres, ya que Polifemo ayuda a Heracles en su búsqueda) los argonautas continuaron el viaje sin ellos.

El siguiente trabajo llevó a Heracles a tierras aún más lejanas, las orillas del Mar Negro, donde habitaban las belicosas Amazonas. Allí, a petición de Admeto, la hija de Euristeo, debía hacerse con el cinturón de oro de Hipólita, la reina del legendario pueblo de mujeres guerreras, el cual le había regalado el mismísimo dios de la guerra, Ares.

Heracles se embarcó con un grupo de voluntarios entre los cuales se encontraban los héroes Teseo y Peleo, este último el futuro padre de Aquiles.

De como Heracles consiguió en cinturón mágico de la reina de las Amazonas existen varias versiones, según una de ellas, la propia reina, favorablemente impresionada por el héroe se lo habría entregado voluntariamente, mientras que según otras Heracles habría raptado a Melanipa, la hermana de Hipólita y pedido el cinturón como rescate.

Lo cierto es que, una vez Heracles tuvo el cinturón y antes de que partiera, Hera difundió entre el pueblo de mujeres guerreras el rumor de que Heracles pensaba atacarlas o raptar a su reina; Teseo, uno de los acompañantes de Heracles rapta a Antíope o, en otras versiones a la propia reina Hipólita, tras lo cual Heracles y su tripulación logran huir.

Las amazonas atacan entonces Atenas sin éxito e incluso en algunas versiones Antíope muere durante el ataque.



En otras versiones Teseo se casa con Antíope o Hipólita, con la cual tiene un hijo llamado Hipólito. Tras la muerte en el parto de Antíope o tras abandonar a Hipólita, Teseo se casa con Fedra, a cuya boda, en la segunda de las versiones, acude la reina de las amazonas dispuesta a vengarse. Sin embargo el plan de Hipólita fracasa y es asesinada por los hombres de Teseo.

En el viaje de vuelta de las tierras de las Amazonas, a su paso por el estrecho de Dardanelos hacia el mar Egeo, Heracles divisó a una doncella desnuda encadenada a una roca que pedía auxilio desesperadamente.
Tras ordenar a sus hombres que atracasen el barco y acudir al rescate de la dama supo que esta era Hesíone, hija del rey de Troya Laomedonte, y que la habían ofrecido en sacrificio al monstruo marino que, enviado por Poseidón, estaba devastando toda la región.

Tras devolverla a su padre Heracles se ofreció a liberar a los troyanos de tan temible monstruo si a cambio Laomedonte le entregaba los dos corceles blancos inmortales que, segun se decía, el rey había recibido de manos del propio Zeus.
El rey aceptó las condiciones del héroe y este último se enfrentó al monstruo, un adeversario terrible, al cual finalmente logró dar muerte desgarrandole el vientre con las garras de su piel de león (la piel que llevaba a modo de capa y que pertenecía al León de Nemea).

Lameodonte le entregó dos corceles perro el héroe se percató de que no se trataba de los caballos inmortales regalo de Zeus, y que el rey pretendía engañarlo...enfurecido Heracles juró que se vengaría de Laomedonte.

El décimo trabajo de Heracles consistió en robar los bueyes de Gerión (o Geriones), un monstruoso gigante alado formado por tres cuerpos humanos completos unidos por la cintura. Era invencible en la batalla, pues con sus seis brazos blandía tres espadas y tres dagas al mismo tiempo y, desde el aire, utilizaba un arco con uno de sus cuerpos mientras blandía una lanza con otro. Sus tres cabezas le hacían, además, dueño de una gran sabiduría..

En su viaje hacia la isla Eritia, hogar del gigante, al oeste del Mediterráneo, en un lugar indeterminado del Atléntico, Heracles señaló el lugar de nacimiento del mar Mediterráneo erigiendo dos enormes columnas de piedra, una a cada orilla (en lo que hoy es el Estrecho de Gibraltar) que todavía hoy se conocen con el nombre de las "Columnas de Hércules".
Mientras levantaba estas columnas o, según otras versiones, cruzando el desierto libio (Libia era el nombre genérico con el que los griegos se referían a África) el Sol brillaba con tanta intensidad que, Heracles, agobiado por el calor y bañado en sui propio sudor, arrojó una de sus flechas al astro rey.
Helios, el dios Sol, le pidió que se detuviese y o bien Heracles pidió a cambio la copa dorada que el dios usaba para cruzar el mar cada noche, de oeste a este o bien el dios se la entregó agradecido después de que Heracles guardase su arco y se disculpase.
Heracles usó esta copa dorada para cruzar copn ella el Océano y llegar a Eritia, la isla donde habitaba el gigante Gerión.

Gerión poseía un perro de dos cabezas, llamado Ortro, hermano del propio Cerbero (el perro que guardaba las puertas del Hades, el inframundo), el cual junto a un pastor llamado Euritión, guardaba el rebaño de Grión.
Heracles dio muerte a ambos y al propio Gerión cuando este acudió tras haber sido informado por Menecio, el pastor de Hades, de la presencia del héroe en la isla y sus intenciones.


Después Heracles tuvo que llevar al ganado hasta Micenas y durante su viaje, Caco, un gigante sátiro (mitad hombre y mitad macho cabrío) que vomitaba torbellinos de llamas y humo, el cual habitaba una cueva del monte Aventino (Roma) en cuya entrada colgaban las cabezas de los hombres de la región a los que había dado muerte y devorado, le robó parte del ganado mientras el héroe dormía a orillas del Tíber.

Para no dejar huellas que lo delatasen Caco condujo al ganado de espaldas hacia su cueva, donde lo ocultó. Sin embargo cuando Heracles despertó las reses que le quedaban comenzaron a mugir lastimeramente y sus compañeras robadas les "respondieron" desde la cueva. En otras versiones es "Caca", la hermana del gigante, quien lo traiciona y revela a Heracles quien le ha robado el ganado y donde se halla.

De uno o otro modo, tras enterarse del robo el héroe se dirigió furioso hacia la cueva, cuya entrada Caco había bloqueado con una roca enorme que mantenían sujeta unas cadenas forjadas por Hefesto. Heracles se vio obligado a arrancar la cima de la montaña para abrirse paso, y Caco le atacó escupiendo remolinos de llamas y humo, ataque del que Heracles se defendió con ramas de árboles y rocas del tamaño de piedras de molino. Perdiendo finalmente la paciencia, Heracles saltó a la cueva, dirigiéndose a la zona en la que el humo era más denso, agarró a Caco y lo estranguló o lo mató a garrotazos. Después lo enterró y en el lugar fundó un altar donde posteriormente se celebraría el Forum Boarium, un mercado de ganado; además a partir de entonces los habitantes de la región, agradecidos por el fin del gigante, que tenía aterrorizada a tod la población, celebrarían una fiesta anual en honor a la derrota de Caco por parte de Heracles.

Hay que aclarar que en un principio, en la mitología romana, Caco era un dios del fuego, que posteriormente fue "degradado" y pasó a convertirse en un gigante hijo de Hefesto.

Los problemas del viaje de regreso no terminaron aquí, ya que Hera envió entonces un tábano para que picase al ganado, irritándolo y esparciéndolo y después una inundación que elevó hasta tal punto el nivel del Tíber que Heracles no podía vadear el ganado.
Hercales hizo un puente con piedras y, tras matar a un monstruo, mitad mujer mitad serpiente, enviado también por Hera, pudo finalmente proseguir su viaje sin más contratiempos.
Una vez en Micenas Euristeo sacrificó las reses en honor a Hera.

El siguiente trabajo de Heracles consistió en robar algunas manzanas de oro del Jardín de las Hespérides, el cual había sido el regalo de Gea, la Madre Tierra, a Hera con motivo de sus esponsales con Zeus.

El jardín, llamado de las Hespérides por las ninfas que lo guardaban, estaba también custodiado por Ladón, un dragón de cien cabezas que nunca dormía.

La primera dificultad con la que se encontró Heracles fue localizar el emplazamiento del legendario jardín, que ningún mortal conocía.
Para ello Hercales capturó a Nereo "el Viejo del Mar", dios de las olas marinas, a quien obligó a revelarle donde se encontraba el mítico jardín y cómo podía llegar a él.

De camino al Jardín de las Hespérides Heracles se topó con Prometeo, quien, encadenado a una roca, cumplía la eterna condena que le había sido impuesta por los dioses: un águila monstruosa, hija de Tifón y Equidna, devoraba su hígado cada noche, volviendo el órgano a regenerarse al día siguiente para que pudiese proseguir su tortura.
Heracles lo liberó disparando una de sus flechas envenenadas al águila y rompiendo sus cadenas.
Prometeo, agradecido le reveló que el único modo de robar las manzanas del jardín de las Hespérides era con la ayuda del titán Atlas (Atlante).

Finalmente, tras llegar al Jardín de las Hespérides, Heracles se encontró con Atlas, quien castigado por los dioses, sostenía sobre sus hombros el peso de la bóveda celeste. Atlas se ofreció a ayudarlo e incluso a traerle él mismo las manzanas, pues las Hespérides eran hijas suyas, si lo reemplazaba sujetando el cielo mientras iba a buscarlas.

Heracles estuvo de acuerdo y Atlas, tal y como había prometido, volvió con las manzanas; pero, viéndose libre de tan extraordinaria carga se negó a sujetar de nuevo la bóveda celeste y dijo que él mismo llevaría las frutas doradas a Euristeo.
Heracles fingió resignarse y, recurriendo a su astucio, pidió al titán que al menos sostiviese la carga durante un momento mientras el se colocaba en una posición más cómoda. Atlas accedió y Heracles aprovechó para escapar, dejando que el gigante soportase una vez más, y ya para toda la eternidad, tan pesada carga.


De vuelta en Micenas Heracles entregó las manzanas de oro a Euristeo, aunque posteriormente Atenea las devolvería a su lugar en el Jardín de las Hespérides.

A su paso por Egito, en algún momento de su viaje hacia el jardín de las Hespérides Heracles fue eligido por Busiris, rey de Egipto, como víctima propiciatoria para el sacrificio anual que realizaba en honor a Zeus. Sin embargo, cuando el rey iba a clavarle el cuchillo ceremonial Heracles rompió sus ataduras y dio muerte al soberano.

El duodécimo y último trabajo del héroe lo llevó al mismo infierno, el Hades.
Allí Heracles debía capturar a Cerbero , el monstruoso perro de tres cabezas que guardaba las puertas del inframundo.
Para poder llevar a cabo esta última prueba Heracles viajó primero a Eleusis, para ser iniciado en los misterios eleusinos, que lo prepararían para su viaje al Hades.
Después, tras encontrar la entrada al inframundo en Tanaerum y traspasarla con ayuda de Atenea y Hermes, convenció a Caronte de que lo llevase en su barca para poder cruzar el rio Aqueronte, por cuyas riberas vagaban las almas de aquellos que no habían sido enterrados con el óbolo necesario para pagar al barquero y ser transportados.

Una vez en presencia de Hades, el dios del inframundo, éste accede a prestarle a Cerbero siempre y cuando, según las diferentes versiones, no le causara al perro daño alguno y consiguiera domarlo sin ayuda de arma alguna.

En algunas leyendas, durante su visita al inframundio Heracles encuentra a Teseo y Pirítoo, los cuales están allí atrapados, pegados a dos sillas mágicas, tras haber intentado raptar a Perséfone, la reina y esposa de Hades. Heracles logra rescatar a Teseo (quien sin embargo pierde parte de sus muslos, que auedan pegados a la silla, lo que posteriormente se utilizaría para explicar porqué sus descendientes poseían unos muslos excepcionalmente delgados) pero debe dejar a Pirítoo allí pues cuando intenta despegarlo de la silla la tierra comienza a temblar violentamente.

Tras domar al terrible Cerbero Heracles lo condujo al mundo de los vivos, donde la saliva que cayó de la boca del can hizo que en la tierra naciese la terrible belladona.
Euristeo, aterrorizado ante la visión del perro de los infiernos, accedió a liberar de una vez por todas a Heracles, quien, como había prometido a Hades, devolvió a Cerbero a las orillas del Estigia.



Poco duró la libertad de Heracles pues estando en Eubea participó en una competición de tiro con arco que había organizado el rey Éurito, prometiendo la mano de su hija Yole al vencedor, y evidentemente ganó pero el rey se negó a que se desposase con su hija y tras matar a Ífito, hijo de Éurito y hermano de Yole, durante un nuevo ataque de locura, pensando que era él el culpable de que el rey incumpliese su promesa, Heracles debió autoimponerse tres años de esclavitud por recomendación del Oráculo de Delfos como expiación a su nuevo crimen.

Se marchó a Asia, donde Hermes lo vendió como esclavo a la reina de Lidia, Ónfale, que lo convirtió en su amante. En su esclavitud o, según otras versiones, bajo el hechizo de la reina, cuenta la leyenda que Heracles fue obligado a llevar ropas de mujer y a realizar labores propias de una de ellas mientras que la reina vestía la piel del León de Nemea y portaba la vara de olivo del héroe.


Sin embargo, cuentan otras leyendas que en realidad lo que sucedió en realidad fue que mientras Heracles y Ónfale visitaban las viñas de Tmolo, el dios Pan los vio desde una colina, enamorándose de la reina a primera vista. Así, cuando la reina y Heracles se echaron a dormir, habiendo antes intercambiado sus vestiduras, Pan tanteó con delicadeza ambis cuerpos y al sentir la suave túnica de Ónfale creyó, con toda razón, que quién la usaba era ella, metiéndose en la cama sin dudarlo. Sin embargo, antes de que pudiese abrazar a quien creía que era Ónfale, fue arrojado del lugar de una patada.
Pan, avergonzado por lo que había ocurrido, habría inventado la historia de que Heracles, hechizado u obligado por la reina, vestía y llevaba a cabo las labores propias de una mujer.

Durante este período Heracles se enfrentó a los cercopes, traviesos espíritus de los bosques que trataron de robar sus armas. Éstos eran dos hermanos, hijos de Tea y Océano, cuyos nombres cambian según la fuente siendo a veces Pásalo y Acmón, Oíos y Euríbato o Silos y tribalos. Heracles les castigó (en algunas versiones por intentar robar sus armas y en otras por impedir dormir a la reina transformados en moscas) colgándolos cabeza abajo de un palo que se echó al hombro. Así vieron los Cercopes el trasero bronceado tras años de exponerlo al sol de Heracles y se echaron a reír con tantas ganas que éste, divertido, terminó liberándolos.

También derrotó a Sileo, quien obligaba a los extranjeros a trabajar en su viña, y a los lidios, cuya ciudad arrasó después de que estos saquearan las tierras de Ónfale.

Dio muerte a Litierses de Celenes, "el segador maldito", quien obligaba a los viajeros a competir con él en la recolección de la cosecha, decapitándolos después. Heracles fue a Celenes, durante su estancia en el reino de Ónfale, a rescatar a Dafnis, hijo del dios Hermes, éste se hallaba prisionero de Litierses habiendo llegado a esas tierras durante la búsqueda de su amada Pimplea. Para liberarlo Heracles ocupó su lugar en la competición y, tras vencer a Litierses, lo decapitó con su propia hoz.

Sin embargo, aunque la reina se enamoró de Heracles y terminó haciéndolo su esposo (con ella tuvo a lamo, Agelao y Laomedonte), tras los tres años de servicio Heracles volvió en sí como si despertara de un sueño, destrozó las ropas de mujer que lo avergonzaban y regresó a Grecia.
En otras versiones la reina lo liberó como recompensa por dar muerte a una serpiente monstruosa que habitaba el rio Sagaris y asolaba las tierras de Ónfale.

De nuevo en Grecia Heracles decidió llevar a cabo las venganzas que de sus trabajos se habían derivado.

Así, atacó y saqueó Troya para castigar a Laomedonte (que habían intentado engañarle entregándole unos caballos vulgares en luagr de los que Zeus le había regalado, a cambio de que el héroe diese muerte al terrible monstruo marino enviado por Poseidón)y mató a todos sus hijos, excepto a Podarces. Hesione fue entregada a Telamon, uno de los seguidores de Heracles y como recompensa pudo liberar a uno de los prisioneros, eligiendo asi a su hermano Podarces, por cuyo rescate entregó también el velo dorado de su cabeza. Así Podarces cambió su nombre por el de Príamo, que significa "rescatado".
Despues de haber destrozado toda la ciudad y sus alrededores Heracles se alejo de Troya con Glaucia , la hija del dios fluvial personificación del rio Escamandro, y dejó a Priamo como rey de Troya, según algunas versiones por haber sido el unico hijo de Laomedonte que se había opuesto a su padre y le había aconsejado que le entregara las yeguas regalo de Zeus a Heracles.

También llevó a cabo su venganza contra Augías, quien se había negado a entregarle el ganado prometido tras limpiar sus establos (uno de sus doce trabajos), a lo que se sumó más tarde la muerte de íficles, el hermano de Heracles, en una batalla contra Augías y los moliónidas.
Así, aprovechando que los eleos celebraban un festival en honor a Poseidón Heracles tendió una emboscada en la cual dio muerte a los moliónidas y a Éurito, hijo de Augías.
Posteriormente reunió un ejército con el que saqueó la Élide y finalmente dio muerte a Augías, poniendo al desterrado Fileo (el hijo de Augías que había testimoniado en favor del héroe) en el trono.

Durante el último de sus trabajos, en el Hades, Heracles se había encontrado, según algunas leyendas, con Melagro, hijo de Eneo, rey de Calidón y Altea, con el cual había particpiado en la expedición de los argonautas; de éste último se decía que en su nacimiento las Moiras habían anunciado a su madre que su vida estaría ligada a un tizón de leña ardiente y que cuando este se consumiese Meleagro moriría. Sabiendo esto, su madre Altea sacó el tizón del fuego, lo apagó, y lo guardó.
Ya en su juventud Meleagro participó en la cacería del Jabalí de Calidón (enviado por la diosa Artemisa como castigo a Eneo por haber olvidado dedicarle sacrificios a la diosa) , al cual él mismo dio muerte. Sobre lo que ocurrió después existen diferentes versiones, si bien es seguro que hubo una lucha entre curetes y calidonios (ambos pueblos habían particpado en la cacería ) por los despojos del jabalí y Meleagro, que luchaba en el bando de los calidones, dio muerte a sus tios maternos durante la batalla.
Así, según algunas versiones, Atena lo maldijo y Meleagro se retiró del combate, muriendo posteriormente bien porque su madre Altea, horrorizada por el crimen de su hijo, decidió quemar el tizón, bien porque lo hizo su mujer Cleopatra despechada por el amor de Melagro hacia Atalanta o en una posterior lucha contra los curetes en la cual el dios Apolo participaba, partidario de este último bando.
Tras la muerte de Meleagro, sus hermanas lo lloraron de tal modo que Artemisa, compadecida, las convirtió a todas, excepto a Deyanira y Gorge, en aves.
Cuando Heracles se encontró con Meleagro en el Hades este le aconsejó que tomase a su hermana Deyanira como esposa.

Así, tras cumplir sus venganzas contra Lameodonte y Augías, se dirigió a Calidón, dispuesto a pedir la mano de Deyanira. Ésta, sin embargo, estaba prometida por su padre al temible dios-rio Aqueloo, contra el que Heracles tuvo que luchar y al que finalmente derrotó.

Heracles se casó con Deyanira, con la que tuvo a Hiloy con la cual vivió numerosas aventuras pues según nos cuenta Apolodoro era una mujer valiente y belicosa que «conducía un carro y practicaba el arte de la guerra».

Después Heracles retomó algunas de sus particulares venganzas para lo cual se dirigió a Pilos donde reinaba Neleo quien, cuando el héroe mató a Ifito, se había negado a purificarle y por lo que Heracles estaba resentido.
Neleo tenía doce hijos, el mayor de los cuales, Periclímeno, había pedido la expulsión del héroe cuando acudió en busca de ayuda, mientras que el pequeño, Néstor , había apoyado su petición de purificación.
Heracles atacó la ciudad y mató a Neleo y sus hijos, exceptuando a Néstor, al cual puso en el trono.

Más tarde, entre otras mucha aventuras, Heracles tomó la ciudad de Orminio y mató a su rey Amintor, el cual le había negado la mano de su hija Astidamía, que el héroe tuvo la osadía de pedir estando casado con Deyanira. Como botín Heracles se llevó a la princesa, con quien engendró a Ctesipo.

Durante una de sus últimas aventuras, acompañado por su esposa Deyanira, Heracles dio muerte al centauro Neso, quien intentó violar a Deyanira mientras la ayudaba a cruzar el rio Euneo. Sin embargo, mientras Neso se estraba desangrando, atravesado por una de las flechas del héroe, engañó a la joven asegurándole que su sangre era un potente filtro de amor que le devolvería el cariño de su marido si este alguna vez le faltaba.

Cuando Heracles regresó a Eubea para vengarse del rey Éurito, quien había incumplido su promesa al no entregarle a su hija Yole como esposa tras ganar una competición de tiro con arco, dio muerte al rey y raptó a Yole a quien llevó a su hogar como concubina.

Deyanira, celosa de Yole y creyendo qeu había perdido el amor de su marido empapó la túnica de este con la sangre que había recogido del centauro Neso, la cual en realidad era un potente veneno, pensando que esta le devolvería el amor de su esposo.

Así, en cuanto Heracles se puso la túnica que le llevó su sirviente Licas, comezó a sentir un terrible dolor, pues el veneno abrasaba su cuerpo. El héroe intentó despojarse de la túnica, pero resultaba imposible pues estaba pegada a sau piel y cuando tiraba de ella arrancaba pedazos de su propia carne.

El dolor era tan insoportable que, tomando a Licas por los pies, Heracles lo arrojó al mar, tras lo cual decidió acabar con su agonía autoinmolándose en una pira funararia, la cual solo podía ser encendida por su amigo Filoctetes, quien como recompensa recibió el arco y las flechas del héroe.

Deyanira, al ver lo que había hecho se suicidó ahorcándose y Heracles fue convertido en inmortal por los dioses y llevado al Olimpo, donde finalmente sae reconcilió con su hasta entonces enemiga, la diosa Hera, casándose con su hija Hebe.

Los antiguos griegos celebraban el 12 de Octubre la fiesta de la "Herakleia" en conmemoración de la muerte de Heracles.